Llegó Jose Antonio Meade, llegó llegando, aunque no se sabe si llegó como Sergio el Bailador o bailando cha cha chá; el caso es que nuestro nuevo flamante Secretario de Hacienda –el sustituto emergente de Luis Videgaray, quien le bailó por su pendejada de invitar a Trump– compareció ante el Senado de la República para explicar qué carajos escribieron en el Paquete Económico 2017 (porque seguro ningún pinche Senador va a interrumpir su siesta vespertina para leer gráficas y datos de cómo las élites de este país se la pasan pasándose de lanza con los hocicones de este país).

El Secretario Meade –léase mid o meade, todavía no se ponen de acuerdo cómo se escucha mejor para la campaña al 2018- señaló en su participación: “Nuestra economía es sólida y estable, logro que permitió tener un crédito y buen nombre que nos apuntala”. Así es querido hocicón, Meade señala que estamos chillando mucho y que la falta de empleo y la falta de sueño que tenemos por andar pensando cómo chingados vamos a pagar las deudas son, a lo mucho, puras chaquetas mentales con poca voluntad política.

Acostumbrados a hacer menos los problemas de toda la población, el Paquete Económico de 2017 viene firmado bajo una sola rúbrica: No la hagan de pedo, estamos haciendo un chingo de biznes y los mexicanos ya se acostumbraron a mal-dormir, mal-comer, mal-viajar y a mal-cagar. Por si fuera poco, el Secretario Meade señaló que todos debemos callarnos el hocico porque no reconocer la capacidad de México de “ajustarse y de plenamente insertarse a lo que vemos en el resto del mundo en términos de desarrollo de sus mercados, es no reconocer lo mucho que hemos adelantado”.

Aquí en el hocicón nos imaginamos que se refiere a que los mexicanos saben cómo ajustarse el cinturón, todos con cinturita de avispa ya porque todos los días vemos cómo la moneda se devalúa y seguimos vivos. Para el gobierno federal todo está bien porque tenemos la confianza de los mercados internacionales, si, esos que se la pasan sacando todos los recursos del país y pagando salarios miserables para todos los hocicones que conforman esta golpeada nación. Ojalá y algún día nos pidan perdón y que sepan que no queremos confianza, queremos quebrar la piñata y que caigan unos buenos depósitos en nuestras cuentas, que duren –cuando menos– pasadito del mes.

En suma, pasamos el 2017 con noticias económicas terribles, pero con un optimismo del gobierno federal sin precedentes, ya ni Echeverría tenía este nivel de optimismo; y cómo no, si la élite gobernante renuncia para ir de puesto en puesto y se finiquitan como si hubieran dejado el pellejo en cada puesto, pero peor tantito, como si los hubieran corrido de forma injustificada (recuerden el millón 200 mil pechereques que se auto entregó el ahora presidente del PRI, Ochoa Reza). Para finalizar Meade señaló que México tiene la inflación más baja en la historia, este tema complejo merece sólo un comentario: cómo chingados quieren que haya aumento generalizado de los precios si apenas y se pueden comprar unos pedazos de carne y unos jitomates para irla librando. A Videgaray lo corrieron por pendejo, a Meade ojalá lo corran por cínico, pero por favor, que no le den finiquito, ya de menos.

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