“El Pueblo es el gobierno, pos de él salen los gobernantes; ellos son el gobierno, el poder chidongongo”

– Andrew Jackson (alias el Andrú para los compas)

 

Mi muy querid@ hocicona u hocicón, te voy a seguir contando esta historia que más bien parece tragicomedia, espero me tengas paciencia, porque es una historia más o menos larga pero interesante.

Te advierto también que si estás en una fiesta y se las cuentas a los que siguen conectados a la Matrix, van a pensar que estás medio tocadiscos por lo que te recomiendo que te esperes un año, que la cuentes en una fiesta de Jalowin como una historia de terror, te pongas un casco de aluminio como buena excusa para que todos piensen que estás actuándole al Quijote.

Recapitulo un poco rápido: en 1776, el Amshel Rotschild dijo que quería que su familia fuese la más rica y poderosa de esta nave interestelar llamada planeta Tierra, y aunque obvio era solo un humano mortal, pero eso no lo detuvo para sus planes, no.

Poco a poco fueron construyendo un imperio encabezado por su hijo Natán cuando se hizo del Banco Central de Inglaterra (y por ende de la principal economía mundial después de la derrota de Napoleón), y de hecho, tan determinados andaban que fueron capaces de consolidar su propio banco central de Gringolandia en 1817 por segunda vez consecutiva.

Ya desde antes, los Rotschild comenzaban a consolidar una red de bancos y mensajeros en varios países en Europa, y habían logrado un sistema de débitos y créditos basados en promesas.

De hecho, en el famoso “Congreso de Viena” (como un intento de Naciones Unidas), típico que estos vatos le pasaron lista a los reyes y sus deudas para que le cayeran con sus morlacos. Pero cuando llegó el Zar Alejandro I de Rusia, se dio cuenta qué pex y les dijo, pos saben qué, que aquí no truenan sus chicharrones y ¡zaz! se les vino abajo el teatrito que se traían.

Tons fue cuando los Rotschild le dijeron al Zar, “vas a ver, me las vas a pagar tú y tu familia, ya verás” (y ps ya se ves cómo parece que los Rotschild sí le partieron la mandarina a los Romanov).

Bueno, pues total que desde que el Amshel y Natan implantaron su Segundo Banco Central en los Yunairis, entonces, estos vatos se comenzaron a pasar de lanza con el agiotismo, nuestros amigos gringos (que ya sabemos no son una perita en dulce) estaban requeté endeudados, con un buen de desempleo, pero eso sí, bien animosos, hasta que en 1832 un presidente gringo y nuestro héroe de esta historia chaira “Andrew Jackson”   (Andrú para los compas) se hizo el 7mo presidente y para las elecciones de su segundo mandato sacó su lema “Jackson y ningún banco” obviamente porque se dieron cuenta del desmadrito que estaba haciendo el Amshel y su clica… y mocos, que vuelve a ganar.

jackass

Tan importante es este vato en la historia de la política gringa, que le decían que estaba loco, y ps ya sabes, en la guerra sucia le decían el “Jack-Ass” o Asno. Y pues tómala que los demócratas adoptaron por eso el asnito como su símbolo 🙂

En febrero de 1834 dijo algo así como:

“a ver canijos.. ya he estado viendo qué pedo con ustedes. Ya vi que están usando la lana del banco central para sus transas y especular con la comida de la raza. Si ustedes ganaban, se dividen la ganancia, pero si perdían le cobraban al banco. No sean ojetes, ni que fueran los del FOBAPROA. Andan chillando que si les quito la concesión arruinaré a 10 mil familias, pero no chinguen, ustedes están arruinando a 50 mil familias. Not in my backyard dudes. Diosito me es testigo que los mandaré a chiflar a la loma”

Acá está el librito por si lo quieren bajar (pero en inglés 🙁 )

Y que se lanza tendido para intentar poner un sistema monetario independiente con el que buscaba beneficiar al pueblo gringo. Lo primero que hizo fue que retiró el dinero del gobierno gringo del Segundo Banco Central Rotschild y lo mandó a bancos nacionales gringos y luego-luego y de volada que liquida la deuda externa de los gringos.

Pa’ pronto no se hizo esperar un atentado fallido en 1835 para darle matarile a nuestro querido Andrú, pero nada que Diosito nos lo protegió, y además el don era más vivo que un gato. Luego del que intentó asesinaro, Richard Lawrence, ps dijeron los polis y jueces que estaba loco de remate y quesque por eso no lo sentenciaron. (vaya usté a saber, porque siempre los autores materiales de los atentados presidenciales son loquitos sin apoyo de ningún autor intelectual)

Finalmente en 1836, el Andrú les volvió a cerrar la puerta al segundo Banco Central a los Rotschild, ese mismo año se nos petatea Natan Rotschilid 🙁 y el control de la familia pasa a James Mayer Rotschild, y aunque después volvió la burra al maíz en otras ocasiones, los Rotschild  no volverían a tener un Banco Central en Gringolandia hasta 1913.

Ese mismo año de 1837 los gringos entraron en una larga recesión de 7 años (hasta 1844) porque los bancos que dependían del sistema Rotschild intentaron boicotear el nuevo sistema monetario independiente del Andrú, y poco a poco comenzaron a elevar las tasas de interés (me suena conocida la historia) impactando la volátil economía americana del sur que sembraba y cosechaba algodón y por otro lado, el Andrú quería que se compraran los bienes raíces con dinero en especie (oro y plata, por ejemplo) . Obvio todos le echaron la culpa a nuestro amigo Andru porque no le renovó la concesión a los Rotschild.

Nuestro compa el Andrú se retiró a vivir a su ranchito en 1837, y murió de tuberculosis crónica y un ataque al corazón en 1845 a los 75 años. Una de sus frases más celebres  fue:

“Mi mayor logro es que maté al Banco

– dicen que lo dijo en su lecho de muerte, pero estamos seguros que Andrew Jackson lo decía por todas partes.

Me pongo un poco triste nomás de pensar en el final de nuestro amigo el Andrú. Según esto, nadie sabe cómo llegó su cabeza a aparecer en los billetes de 20 dólares.

Muy al estilo de los bancos centrales, nos ponen a nuestros héroes en sus billetes para recordarnos que  les pertenecemos junto con nuestros ideales.

andrew_jackson_20_dollar_bill

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