Mis estimados hocicones, cómo se les ha extrañado, en serio, voy a confesar, hemos regresado porque la cosa está peor de como la dejamos, ya se veían venir los putazos, pero no tan cabrones como los que enfrentamos hoy. El país está en llamas y los priistas nomás sonríen para la foto, fingiendo que en este valle de lágrimas no pasa nada.

Y es que no es para menos, el día de hoy, 1ro de Febrero de 2018, México ha terminado de dar el culo a las trasnacionales petrolíferas. Recordarán, seguramente, cómo Enrique Peña Nieto salió en millones de spots y anuncios radiales, con su risa falsa, con la mentira en el hocico, como cacareó cual gallina, hasta el cansancio, que la Reforma Energética no sólo nos iba a sacar de pobres sino que también nos iba a curar el mal de ojo y la gonorrea. Nos vendieron que si renunciábamos a la gallina de los huevos de oro, por alguna razón extraña, nos iba a ir mejor.

Y por supuesto que no, a nada de tiempo de poner en marcha esta reformita (léase: metida de macana) nos subieron el gas (más de 53% en un sólo año) y ya ni hablar de la gasolina, de casi 11 pesitos en 2013 llegó a 17 y pico al día de hoy. Entonces ¿en qué pinche siglo va a bajar el precio de los energéticos? Simplemente nos engañaron y medio refunfuñamos al comienzo del 2017 con el llamado gasolinazo, pero ahora ni las manos metimos.

Resulta que como parte de la misma Reforma, el gobierno mexicano (el guachicolero mayor), a través de la Comisión Nacional de Hidrocarburos, le está entregando a las trasnacionales el derecho de explotar el Golfo de México como si fueran las mismísimas nalgas de ……………………….. (inserte su personaje favorito de la política nacional aquí). Se le entregaron contratitos a precio de ganga a trasnacionales como Shell, Petronas y Chevron. Para que se de una idea de la gangota en la que estamos entregando el futuro de nuestros hijos, el gobierno mexicano recibió unos 500 millones de dólares, por un contratito que promete sacar unos 120 millones de dolarucos ¡cada 24 horas! o sea, en 4 días van a recuperar lo que estas empresitas “invirtieron”.

Por si fuera poco, la empresa Shell, que se llevó en esta ronda 9 contratos, es la misma que Don Lázaro Cárdenas tuvo a bien nacionalizar hace 80 años. Estas empresas se estaban pasando de lanza con los trabajadores, diciendo que no les podían subir el mísero sueldo, aún cuando sus ganancias eran extraordinarias. Se mofaban del gobierno, explotaban el subsuelo, alguien tenía que ponerlos en cintura; pero después de tanto tiempo, al señorito Peña Nieto le pareció buena idea regresarla a la misma compañía. Qué ironías de la vida, quieres leche barata y vendes la vaca, pero peor tantito, se la vendes a quien ya te la robaba desde antes. Esto es más o menos lo que significa en estos tiempos “atraer la inversión”. Para pendejo, no se estudia.

Feliz día de la entrega del culo petrolífero.

 

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