Cantan los poetas que hubo una vez un hocicón legendario que se encargaba de llamar a las cosas por su nombre y mentar madres a diestra y siniestra. El mundo no mejoraba una mierda con sus opiniones, los poderosos y los corruptos hacían lo que querían por doquier, pero qué satisfacción les daba a todos leer lo que parecía una visión honesta del mundo, dicha por un carretonero endemoniado y maledicente.

Un día funesto el hocicón desapareció. Todos se preguntaban dónde carajos estaba ese ocioso. Los rumores corrían en las direcciones más insospechadas: que compraron su silencio; que conoció el amor y dejó de hacerla de pedo por todo; que ascendió al Nirvana… Todo lo anterior son puras jaladas y lo único cierto es que nos había dado hueva, pero ya estamos de vuelta y ¡estamos más emputados que nunca!

Nos vamos un ratito y encontramos el mundo en la estaca: el pendejo de Peña se cagó en todo lo sagrado; Aristegui anda por ahí balineando, recuperándose de la putiza que le pararon; la izquierda partidista no da para apostar un peso; perdimos a Bernie Sanders en la batalla y nos quedamos con un loco de remate al que le damos sarna los mexicanos y una doña que no pinta más que para mantener las cosas como están en el mundo (y están de la chingada).

En fin, encontramos el gallinero en llamas y las gallinas creen que viven el mejor de los mundos. Todas las mamadas que pasan tienen una explicación oficial: que si la casa blanca, “me la compró mi vieja”; que si plagié la tesis, “fue error del impresor”; que si le di las nalgas a Trump, “fue para plantarle cara”; que si el dólar a 20, “favor que les hice”. Total que para ellos siempre tiene que haber una versión oficial, por más descabellada que sea y es ahí donde entra el hocicón, que vino a este mundo a enderezar tuertos y desfacer agravios.

Las verdades oficiales requieren de alguien que las ponga en duda, que las desmadeje; alguien que exclame sin mirameintos “¡pero qué mamada me están contando!” Es ahí donde nace el pensamiento crítico y ¡es por ello que el pinche hocicón está de vuelta! Así que se chingan, putos: a leernos, likearnos, compartirnos, comentarnos y darle duro porque la blandita ya se nos terminó.

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