Desde que salimos del útero de nuestra madre, desde las primerísimas  nalgadas que nos ponen para hacernos chillar, los bebés en México ya nacen debiendo unos 700 mil pechereques gracias a nuestra querida clase política, así lo informa el Observatorio de Libertad Política y Económica (ELEGIR). La deuda en México ha alcanzado ya el 54% del PIB anual, al inicio del sexenio del copetón la deuda alcanzaba el 43% del PIB, y para que suene todavía más alarmante este pedo (a ver si así despertamos), los niveles actuales son peores que en la crisis del 94.

Lo que es necesario preguntarse es. ¿por qué chingados si debemos un chingo y si todo mundo nos la pasamos trabajando más que un chingo, esto no se refleja ni en el crecimiento ni en el bienestar de la banda? Sencillo: corrupción al por mayor. Lo que tenemos es un país que nunca le ha podido (ni querido) cobrar a los ricos, apenas hace unas semanas nos enteramos que el SAT (la autoridad fiscal a la que todos temen) le perdonó millones de pesos a Casas Geo (2,928 millones), Volkswagen (56 millones) y un largo etcétera del que ni nos enteramos.

deuda
En la gráfica pueden ver como la deuda se dispara desde FECAL, pero bajo el sexenio de Peña Nieto agarra vuelo, este nuevo PRI salió más cabrón que bonito.

Este país se mantiene gracias a toda la gente que gana menos de $18,500. pesos al mes, osease, de clase media jodidona para abajo, este sector de la población coopera por concepto de ISR (Impuesto Sobre la Renta) con el 80% mientras que los más ricos sólo desembuchan el 20% (para que luego se los regresen, por supuesto).  El gobierno junta todo este dinerito y quien sabe qué le hacen pues no representa ninguna mejora en servicios públicos, escuelas, hospitales o algo, nada. Al contrario, nomás vemos crecer la deuda, pero no vemos en qué se gasta, nomás terminamos viendo a los gobernadores (como Javier Duarte en Veracruz que ya anda en Canadá) y políticos en general huyendo del país con importantes cantidades de dinero.

Roberto Salinas León, consejero del observatorio ELEGIR señala: “Los mayores gastos en gasto social, gasto corriente, gasto estatal no reditúan en beneficios observables, ni siquiera en las obligaciones básicas del Gobierno, como son la protección de los derechos de propiedad, la seguridad pública o la paz. Bajo esta óptica, las tasas impositivas que pagamos los causantes mexicanos son de las más altas del mundo, ya que lo que recibimos a cambio representan beneficios bastante inferiores a los que otros ciudadanos, en otros países, toman como un hecho”.

Javier Duarte en una escena de su obra: “Querida, me llevé hasta los calzones de los veracruzanos”

Es decir, en México estamos acostumbrados a que lo que pagamos como impuestos se pierda en el limbo de la corrupción, millones de pesos se reparten para las campañas, para irse de peda a buenos restaurantes, para comprar conciencias, para vender conciencias, para comprar casas en Miami, para irse a dar la vuelta al mundo, etc. Mientras que seguimos viendo día con día como los hospitales se quedan sin medicina y como se eleva la violencia en el país pues no hay buenos salarios y cuando hay, pues tómala cachetón, la moneda se devalúa y no podemos hacer nada de nuestras vidas.

En suma, tenemos un país endeudado y con una clase política que remata toda la lana y las riquezas para provecho propio. Cada que el trabajador protesta por mayores salarios, la respuesta es la misma: “es que no eres productivo, el país no está para esos lujos”. Sepa querido hocicón que a esta clase política mexicana le valemos madre y que en el proyecto de país que practican nosotros siempre nos toca bailar con la más fea. Es momento de plantear una estructura diferente, la cosa está en que no se necesitan más impuestos, ni un nuevo préstamo del FMI, ni nada, se necesita que dejen de robar y que se pongan a trabajar para beneficio de todo, neta que no se les va a caer nada si actúan bien portaditos y de forma honesta. Si no lo hacen, los vamos a tener que obligar a que lo hagan.

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